jueves, 13 de noviembre de 2008

simplemente pienso en ti (FRANCISCO MADERO URMENETTA)


Me acostumbré a tus palabras,

como el viento a la primavera.
Me acostumbré a tus ojos apagados por la deseperanza,

a tu voz con distancia,

a tu caricia contenida

en la estela del recuerdo.

Al todo o nada y nada y todo.

Me acostumbré a jugarme la vida

en una palabra

sin saber de mi mismo,

a preguntarle a mi corazón

sin saber si consentía.
Me acostumbré a tu ansiada ternura,

a tus pasos para verte

y al silencio de las equivocaciones.
Me he acostumbrado a pensar,

más que a actuar

a vivir, a expresar,

sin saber que pasará.
Me acostumbré a tí,

con tanta paciencia,

que la impaciencia nos dibujó el espanto

y a lo lejos logro sentir tu corazón confuso

buscando tu silueta.
Me acostumbré a las cláusulas de una letra

echar de menos las noches,

que jamás conocí,

de la vidas que jamás viví.

A pesar de la costumbre

buena o mala,

simplemente pienso en tí.

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